lunes, 25 de abril de 2011

Entrevista al Maestro Horst Matthai

Por Alfonso René Gutiérrez

(Primera parte)

Identidad, en El Mexicano, Tijuana, México, 4 de mayo de 1997

Leer segunda parte, aquí.

Leer tercera parte, aquí.

Leer cuarta parte, aquí.


HM - Sobre la humanidad se cierne una crisis sin precedente, agraviada por la globalización, panacea inventada por los políticos, los economistas o los sociólogos, para salirse de la maraña cada vez más compleja e inmanejable de los problemas que nos acechan. Pero en aquella crisis vemos la consecuencia precisamente de la pérdida de una globalización —empleando aquí dicho término con toda reserva—, que abarca no la política, la economía o la sociedad, sino lo que Dilthey llamaba las ciencias del espíritu. Pues en la antigüedad no se encontraban separadas la historia, la filosofía, la literatura y la comunicación, todas ellas disciplinas que componen la estructura de nuestra Escuela de Humanidades. Como decía Yukawa, hablando de la ciencia física: “Allí ‹en la Grecia antigua› no sólo se hallaban, la intuición y la abstracción, en completa armonía y equilibrio mutuo, sino que tampoco existía la enajenación de la ciencia de la filosofía, la literatura y las artes. Todas estas actividades culturales estaban cerca de la mente y del corazón de los seres humanos”.

En efecto, Acusilao de Argos (B 21), después de Hecateo (B 12), fue uno de los primeros en introducir el género de la prosa mitográfica en su patria, combinando historia y cosmogonía; Heráclito (B 129) atribuyó a Pitágoras el haber hecho historia; y el carácter didáctico de la filosofía griega arcaica, así como los diálogos llamados protrépticos, o sea, exhortativos, mostraban aquel otro aspecto de la actividad filosófica, la comunicación.

Una escuela de humanidades debería caracterizarse por aquella armonía y equilibrio citadas por Yukawa, aunque la realización de semejante proyecto toparía con la formidable oposición de los poderes globalizantes, empeñados en establecer su control sobre el planeta entero y, por tanto, nada dispuestos a apoyar planes de revitalización del humanismo, incompatible con sus tendencias manipuladoras.

ARG - Esta globalización negativa, que se realiza a costa de la integridad de las ciencias humanas y en cuya base está el problema de la reducción de la conciencia del mundo social y natural por parte del individuo, conlleva en efecto fuertes implicaciones ideológicas, a pesar de la pretensión “des-ideologizante” de quienes malinterpretan el ideal científico de separación de los juicios de hecho y los juicios de valor. ¿Cuál puede ser una forma concreta de promover, desde la filosofía universitaria, “aquella armonía y equilibrio” que Ud. señala como propias de una “globalización” auténtica?

HM - La ideología, a la cual alude el preámbulo a la pregunta 2, constituye uno de los más indispensables ingredientes de una sociedad moderna. Siendo filosofía petrificada, vertida en un molde dogmático, hace un papel análogo al del dogma de la Iglesia Católica, a veces compitiendo, a veces aliándose con este último en lo político como garante de poder. La llamada desideologización no es sino el presagio de la imposición de una nueva ideología, para mitigar las contradicciones gestadas durante la vigencia de la anterior, obstaculizando la continuación de aquél. Además, contrario a lo insinuado en el preámbulo, ideologías o dogmas destierran como irrelevantes temas como el del supuesto privilegio de “juicios de hecho” sobre “juicios de valor”. Así seudo hecho fabricados por dogmas e ideologías ostentan la categoría de valor, como lo mostraron ocho siglos de Inquisición instalada por la Iglesia Católica, varios años de “teoría genética” de la escuela Michurin/Lysenko impuesta en la URSS y la llamada “economía del mercado”, descaradamente propagada por los países desarrollados. Sabemos que la Inquisición torturó horriblemente y asesinó, por brujas y hechiceras, millones de mujeres de superior desarrollo espiritual, que los “hechos genéticos” de Michurin y Lysenko provocaron una espantosa hambruna en la Unión Soviética, y que la “economía del mercado” está por convertir en pordioseros a incontables millones de seres humanos en los países generosamente llamados “en desarrollo”.

Para poder salir de semejante cuadro desolador y de la “globalización”, de la cual es consecuencia, urge apelar a la creatividad humana, sólo operativa en un entorno donde estén equilibrados en armonía la naturaleza pasional humana y el potencial especulativo de la razón. Mas esto únicamente será posible respetando la diversidad humana, enraizada en milenarias tradiciones culturales, que en algunos casos, y sólo en algunos, aún es manantial de fértiles atavismos. Entonces, desde la filosofía universitaria, ha de crearse un clima multidisciplinario, en el cual pueda desplegarse el espíritu creador de lo humano. La forma concreta para ello sería dejar al académico en completa libertad de asociarse o no con otros investigadores, así como de programar su tiempo, lugares y área de investigación o trabajo.

ARG - Efectivamente, el caso aberrante Lysenko-Michuria (y en sentido opuesto, el de Galileo), por un lado, y por otro los de Comte, Durkheim y sus sucesores, suelen señalarse como ejemplos de que quienes no hacen —como observa Michel Lowy— una distinción metodológica fundamental entre el conocimiento científico y el humano, corren el riesgo de “naturalizar” las ciencias del hombre o de “ideologizar” las ciencias de la naturaleza. También es cierto que la ideología se piensa hoy menos como una distorsión o una falsa representación de la “realidad”, que como el elemento ético constitutivo de toda cosmovisión, elemento que determina una posición de praxis social en el presente, ya sea para cambiar el mundo o para mantenerlo tal cual. Típica representante de esta última actitud, la filosofía positivista y sus modernos equivalentes sostienen que la objetividad, incluso del conocimiento histórico tiene como condición la separación “científica” entre juicios de hecho y juicios de valor, ignorando, al suponer que este conocimiento, el cual se plantea el problema de la objetividad en términos totalmente distintos de los de las ciencias exactas. Es por esto alentadora su confianza en la posibilidad de desplegar desde la universidad ese “espíritu creador humano”, que armonice “la naturaleza pasional y el potencial especulativo de la razón”. Uno de los problemas que Ud. menciona es el de que la sociedad está siendo sometida, de forma creciente, a las leyes de competitividad de la economía de mercado internacional. ¿Cuáles cree Ud. que puedan ser algunas estrategias para la defensa de nuestra tradición cultural, ante los embates enajenadores de un proyecto basado en un régimen cada vez más autónomo de producción para el mercado?

HM - El concepto de la economía del mercado implica el libre juego de la oferta y la demanda que inciden en los procesos de producción, distribución y consumo. En una dimensión micro su función es observable en el tradicional tianquistli o tianguis mexicano. En él la abundancia de productores, distribuidores y consumidores garantiza que las oscilaciones en los precios de los productos reflejen las discrepancias entre oferta y demanda, tanto en el aspecto cuantitativo como en el cualitativo, y funcionen como correctores de los desequilibrios implícitos en la dinámica social humana. La macroeconomía, en cambio, elimina el elemento humano tanto de la oferta como de la demanda. La abundancia de productores, distribuidores y consumidores cede a la presencia de monopolios cada vez menos numerosos —ejemplo la Archer Daniel Midland Corporation, que jactanciosamente se autodenomina Supermarket of the World y controla un alto porcentaje se hable de cerca de 80% de la producción de granos en el mundo—, mientras que los consumidores manipulados por los medios de comunicación masiva —igualmente sujetos a monopolios de intereses financieros u otros— pierden su heterogeneidad, requisito indispensable para su función reguladora en la economía del mercado.

domingo, 24 de abril de 2011

Es el mito el que tienta la mente humana a explorar las profunidades del espíritu humano. [...] [Pero cabe señalar que,] si bien hay un mundo implícito en los mitos, la religión tan sólo es uno de los lenguajes desarrollado por el hombre para articularlo, siendo otro el de la filosofía.
De estos dos lenguajes el primero, el religioso, sin embargo, 'petrificaba' el mito que, como frontera, tenía la función de retar la ingeniosidad de la mente humana a explorar las profundas verdades atesoradas desde tiempos inmemoriables en los mitos. Además, tal exploración dependía precisamente de la permeabilidade de dicha frontera, que la religión, empero, convertía en un misterio impenetrable. [...]
El otro lenguaje, el filosófico, inmerso aún en el mito, que le sirve de arcano para los misterios —verdades conservadas desde los tiempos más remotos—, les revela a los iniciados, a los μυσται dichas verdades en su terminología mítica. Sólo los no iniciados, entonces, estando ajenos a la semasiología correspondiente, veían en los mitos ya sea incomprensibles símbolos, que habían de ser aceptados con fe, ya sea, como Agustinus, aberraciones.

Horst Matthai,
"El hombre y sus fronteras. Una visión filosófica",
Estudios sobre las culturas contemporáneas, año/vol. IV, no. 11, Colima, marzo 1991, pp. 39-40
Una humanidad sin fronteras, ni linguística, ni culturales, ni políticas, ni de ninguna otra clase, desembocará en el caos [...]


Horst Matthai,
"El hombre y sus fronteras. Una visión filosófica",
Estudios sobre las culturas contemporáneas, año/vol. IV, no. 11, Colima, marzo 1991

sábado, 5 de marzo de 2011

Horst Matthai a los 8 años de edad (1920).
Fotografía que comparte su hija, Aisha Matthai.


Muy amablemente Aisha Matthai, hija del maestro Horst Matthai, nos ha compartido un nuevo blog que acaba de abrir donde estará publicando algunas anécdotas alrededor de la figura de este filósofo. La descripción que da del blog es la siguiente:

A once años de su fallecimiento se pretende compartir las experiencias de
diversos individuos que en distintos entornos y circunstancias tuvimos contacto
con él y cómo enriqueció nuestras vidas. ¡Que siga brillando tu luz que con
tanta generosidad le compartiste al mundo querido Maestro!


Por lo pronto ha publicado una fotografía inédita de la infancia de Matthai (que sumamos a nuestro archivo fotográfico) y un par de entradas sobre su vida personal y profesional (la primera escrita por Aisha, la segunda por Armando Trujillo). ¡Mucha suerte con el blog!

http://www.horstmatthai.com/

martes, 28 de diciembre de 2010

La teoría de los infinitos mundos […] [la] sostenían todos los filósofos presocráticos sin excepción. […] Pero, ¿qué es la teoría de los infinitos mundos? Que existen tantos mundos como entidades en nuestro universo. Todo ser, como lo llamamos popularmente, que yo prefiero llamar ente, en el lenguaje filosófico, es un universo completo que incluye a todos los demás y viceversa: cada uno de nosotros es un mundo completo, un universo entero, en el cual todos los demás no son sino partes que le sirven para su dinámica de vida, mientras que cada uno de ellos es un mundo propio que incluye a todos los demás, incluso a nosotros mismos. [Otro principio de los filósofos presocráticos] es que todos somos dioses, todos los entes somos dioses, por tanto, creadores de nuestro propio mundo, de los infinitos mundos, y en cada uno de sus mundos ese creador sería su propio dios, mas no un dios trascendente.

Horst Matthai,
Entrevista con Xóchitl Zambrano (click aquí para escuchar la versión en radio),
transcrita en Textos filosóficos (1989-1999),
Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali, 2002, pp. 424-425

lunes, 27 de diciembre de 2010

Hace un par de meses, una primera versión de Matthai (de 30 minutos) fue presentada en la Selección de Exhibición del UABC Filme Festival, en Mexicali. Participar en este festival fue como una primera meta que se fijó para el proyecto (de ahí surgieron los trailers y los posters). Sin embargo, es importante aclarar que la versión que se presentó en Mexicali no es aún una versión definitiva, y por ello no se ha proyectado en otros lugares. De hecho, el próximo año se retomará la producción (un par de entrevistas y ficciones principalmente) y post-producción del proyecto. Todavía no hay fecha definida para el estreno, pero si surje alguna los mantendremos al tanto por esta vía y por nuestro Facebook. Gracias a todos por el interés que han mostrado en el proyecto.

A.G.R.
[...] también los mitos de otros pueblos ofrecen ejemplos de alegorías con profundo significado, pudiendo citarse como ejemplo la de La bella durmiente, contenida en la renombrada colección de los hermanos Grimm. Como es sabido, en este mito una de las hadas invitadas por los padres de la niña recién nacida mitiga una maldición de muerta por la de un prolongado sueño. Cuando en efecto la niña, al cumplir sus quince años, toma en sus manos un huso, se pica con el mismo y cae, en el instante, en un profundo sueño. Aquí aparece, conn el huso, el tiempo primordial, porque el sueño no sólo se apodera de la joven, sino a la vez de todo lo que se encuentra en o cerca del castillo en el cual reside. Se ve claramente que tocar el huso paraliza —o pone en movimiento (Platón, Rep.620E)— el tiempo, pero no un tiempo parecido al que comúnmente designamos con este nombre, sino un tiempo exclusivo del individuo en cuestión. Y aunque esto se ve de manera tan sólo implícita en el texto de Platón —cada alma toca el huso por separado—, es todavía más claro y explícito en el mito de La bella durmiente, en cuanto la paralización del tiempo individual de la joven princesa afecta a la enteridad de su mundo.

Horst Matthai
Pensar y ser I. Ensayo de una fenomenología metafísica,
Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali, 1996, pp. 163-164

lunes, 20 de diciembre de 2010

[El "ahora" en Parménides] es "decir y pensar a la vez, decir y pensar son pues operaciones simultáneas. Pensar, solo, sería algo abstracto, ajeno a la realidad; en cambio, decir y pensar es lo concreto, es materializar el pensar en el que "dice". [...] Al emplear el término "decir", no nos referimos al mero uso de la plabra como signo lingüístico, sino a la palabra acompañada de otros elementos expresivos como la mímica, el tono de voz, la posición de la cabeza y del cuerpo, los gestos, ademanes y demás recursos expresivos, que se han reconocido como operantes en las investigaciones empíricas acerca del lenguaje, pero que nosotros postulamos abarcan la totalidad del individuo, entendido éste como individuo concreto con la inclusión del mundo circundante. Tal como en Oriente los que se dedican a las artes marciales acompañan el golpe decisivo con un grito, pudiendo incluso romper a mano limpia gruesas tablas de madera u otros objetos sólidos [...] De esta manera, el "decir y pensar" con énfasis y en unidad constituyen la ·acción más radical de la cual el individuo es capaz, y todo "hacer", que merece este nombre, se llevaría a cabo en la dimensión del "ahora", la única verdadera "praxis".

Horst Matthai,
Pensar y ser IV. La teoría parmenídea del pensar,
Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali, 1990, pp. 67-68
El mito acompaña al hombre desde que tiene memoria, mas su significado ha sufrido el desgaste tan común a muchas de las palabras más importantes de nustras lenguas. La raíz μυ, aparte de constituir el nombre de la 12a letra del alfabeto griego, sirve para designar el sonido producido con los labios cerrados (parecido al zumbido de las moscas), pero también se aplica al sonido del sollozar. Análogamente en el sánscrito se encuentra mu atar, cerrar; muka mudo, silencioso; mûsh ratón (que se esconde, permanece oculto); griego μυς, ratón; μυωψ, miope (el que entrecierra los ojos para mejorar la vista); μυζω, gemir; μυω, cerrar (ojos, labios, heridas). Su uso figurativo da μυέω, iniciar en los misterios, μυστηριον, cosa secreta, objeto sagrado, o μυστης, iniciado en los misterios.
μυθος, mito, en la literatura griega antigua, se alejaba de la idea de lo secreto u oculto, denotando, en cambio, cualquier cuento, narración, o relato, incluso ficticio. Pero después de Homero, empezando ya con Píndaro, se entendía por μυθος toda narración de época obscura, prehistórica, en especial mitos de los dioses y héroes. Las fábulas de Esopo eran mitos. Pero, viendo más de cerca estas "fábulas" así como las obras épicas de Homero, salta a la vista que los mitos no son enunciados efímeros, sino obras cuyo profundo contenido las hizo propicias para servir de base para la legendaria Paideia de los griegos.

Horst Matthai,
Pensar y ser IV. La teoría parmenídea del pensar,
Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali, 1990, p. 17-18
"¿Qué hace un alemán en Tijuana investigando a los presocráticos? [...] devenido latinoamericano, ubicado en Tijuana por ser símbolo de la abismal separación de Latinoamérica de la cultura occidental y con algo de espíritu quijotesco, un alemán descubre en la filosofía presocrática los principios que Occidente nunca supo hacer suyos"


Horst Matthai,
"Pensamientos de un latinoamericano
sobre Latinoamérica en la era
del macrocapitalismo y de la macrotecnología"
(en Pensamiento, política y cultura en América Latina,
coord. Hugo Zemelman, p. 105)

martes, 5 de octubre de 2010






Horst Matthai Quelle

Hannover, 1912 – Tijuana, 1999

Horst Matthai Quelle (1912-1999) es un filósofo germano-mexicano que elaboró una compleja teoría metafísica basada en un individualismo radical, además de ser uno de los fundadores de la ahora Facultad de Humanidades, de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).

Sus reflexiones en torno los llamados “infinitos mundos”, el Ser y el tiempo primordial, principalmente en los presocráticos y Hegel (a quienes traduce y reinterpreta), revelan una intrépida visión filosófica a menudo calificada como solipsista, así como una gran erudición filológica y académica.

Originario de la ciudad de Hannover, Matthai sale de su país rumbo a Estados Unidos siendo muy joven para huir del naciente fascismo nazi. Pronto llega con unos familiares a la Ciudad de México, donde se dedica por un tiempo a la industria textil y la avicultura.

Un inicial interés por la psicología lo hace inscribirse a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sin embargo es asignado por accidente en Filosofía y Letras. A pesar de percatarse del error, Matthai decide tomar esta carrera y entra en la misma generación que Carlos Monsiváis y Leopoldo Zea. Después estudia un doctorado en filosofía en esta universidad, así como sánscrito en el Colegio de México y una maestría en educación en la Brigham Young University.

Matthai Quelle llega a Tijuana en los años ochenta. En 1986, se une a la planta docente fundadora de la carrera de Filosofía en la UABC. Después publica en esta universidad, de 1990 a 1997, cuatro volúmenes de su serie Pensar y ser titulados: Ensayo de una fenomenología metafísica, La Escuela de Mileto, Heráclito el obscuro y La teoría parmenídea del pensar; todos ellos actualmente agotados. Además, tras su fallecimiento en diciembre de 1999, se publica una selección de sus artículos de divulgación en el 2002 bajo el título de Textos filosóficos (1989-1999).

Serie Pensar y ser

I. Ensayo de una fenomenología metafísica

(Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali, 1996, 176 pp)

Obra clave en su serie, ya que en ella desarrolla su propia teoría metafísica, a diferencia de los otros volúmenes, dedicados a analizar principalmente el pensamiento de los presocráticos. El texto, estructurado a manera de diálogo entre el Pensamiento y la Ignorancia, desarrolla una fenomenología del individuo a partir de conceptos como el Ser, el No-Ser, lo Absoluto, la Nada, el tiempo primordial, los momentos, entre otros.

II. La Escuela de Mileto

(Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali, 1995, 125 pp)

Libro que retoma de la literatura de Homerio y Hesíodo, de las tragedias de Esquilo, de los Siete Sabios y de la Escuela de Mileto distintos conceptos, como la voluntad, la medida y el kairós que, tras una profunda exégesis y retraducción, le permiten rescatar la idea de un tiempo primordial propio del pensar individual.

III. Heráclito el obscuro

(Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali, 1997, 230 pp)

Heráclito el obscuro contiene atrevidas interpretaciones a conceptos fundamentales del filósofo de Éfeso, como el “cosmos” (entendido no como unitario y común sino como múltiple e individual), el “pólemos” (traducido, por sus implicaciones iniciáticas, como “sacudida”), el fuego, entre otros. Es su publicación con mayor tiraje (mil ejemplares) y quizá su obra más conocida.

VI. La teoría parmenídea del pensar

(Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali, 1990, 78 pp).

En esta obra, el último número de la serie aunque el primero en ser publicado, se explora la idea del pensar desarrollada por Parménides, filósofo presocrático cuyo conocido fragmento número tres: “Pues lo mismo es pensar y Ser”, da el título a la serie.

Otras publicaciones

Textos filosóficos (1989-1999)

(Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali, 2002, 427 pp)

Libro que reúne 18 de sus artículos de divulgación publicados en revistas universitarias como Travesía, Yubai, Revista de Humanidades, Paradigmas, etcétera. Entre los temas presentes en estos textos están la educación, la literatura, el pensamiento oriental, Latinoamérica, la industria y demás, todos ellos abordados desde una visión filosófica. La publicación cuenta con un prólogo de Heriberto Yépez y un epílogo de Gabriel Trujillo Muñoz, así como una entrevista y un registro escrito de aforismos presentes en su enseñanza oral.

Aforismos y apotegmas

(Universidad Autónoma de Baja California, Tijuana, 2010)

Publicados en la segunda temporada de los Minibúks, proyecto editorial de la Facultad de Humanidades-UABC, los Aforismos y apotegmas son un importante registro textual de su enseñanza oral, tanto en clases como en conversaciones, hecha por su discípulo Heriberto Yépez. En ellos se muestra a un Matthai distinto al de sus textos, más desenvuelto y lúdico, que se extiende en algunos temas constantes en su investigación y revela algunos otros menos usuales en sus escritos.

El documental

Matthai

(Inventiva-Universidad Autónoma de Baja California, octubre 2010)

A más de diez años de su fallecimiento, Horst Matthai sigue siendo un filósofo incómodo. Su pensamiento radical, su obra poco conocida y los paradigmas desde los cuales parte, inusuales en las reflexiones contemporáneas, lo sitúan al margen del canon filosófico actual. Matthai es un documental pronto a estrenarse que explora, mediante entrevistas, fragmentos de ponencias, textos y escenas ficcionalizadas, la figura y pensamiento del maestro Horst Matthai. Más información: matthaifilm.blogspot.com / Facebook: Matthai Film

lunes, 23 de agosto de 2010

Para Lorena.

Si la vida sin filosofía no es posible, tampoco la mujer.

Horst Matthai
Marzo 20, 1998.

*Dedicatoria de Horst Matthai en un ejemplar de Pensar y ser I. Ensayo de una fenomenología metafísica (1996). Gracias a Lorena Mancilla por compartírnosla.

martes, 29 de junio de 2010

La metafísica de Matthai se aclara si se analizan cuatro puntos fundamentales alrededor de su obra: una dimensión histórica de posturas metafísicas, postulados de la filosofía de Matthai, su fenomenología y sus nociones sobre el mundo en base a conceptos como el tiempo, el individuo, Kairos, metron y diátesis media del verbo.

La metafísica, tradicionalmente considerada guarda un saber que a la fecha parece oculto, mancillado, violado por el común sentir del vulgo. Antes se entendía con ella un saber que pretendía, ciertamente ir más allá de la realidad, de lo físico. Para esto es necesario notar el desarrollo de la civilizaciones occidentales con relación al alcance sicológico de aquellas posturas antiguas hoy olvidadas. Matthai rescata conceptos, ideas, representaciones arcaicas pero que en él toman un sentido diverso al compararlo con la realidad punzante. La sociedad y el individuo contienen dentro de sí una evolución paralela ante el desvelamiento de una palabra y representaciones pasadas, sin embargo, debe notarse que este pensador pone en lo alto al individuo contra lo inferior-social, es decir, que toda virtud, toda destreza capaz de realizar una comunidad lo hará siempre y cuando el individuo haya descubierto, incrementado esas fuerzas dentro de sí, sólo en ese sentido puede decirse que el mundo es mí reflejo.

1.La dimensión histórica
Los libros de historia se exaltan al señalar las distintas doctrinas de filosofía a través de los tiempos. Ejemplo de esto sucede cuando se dice que en un principio, haya cuando la filosofía comenzaba, la idea era comprendida como un ser independiente del mundo físico, algo que a la vez resulta incognoscible. La visión de lo que era una idea es relacionada después como una actividad de la mente que participa de lo real, entonces, empieza a nombrar el hombre las primeras cualidades de una cosa, de un objeto y demás seres. Pero ¿qué tiene que ver con Matthai? Lo que sucede es que Matthai es un recolector de todas aquellas ideas que le anteceden, además, de ser un pensador síntesis o simbiótico. Luego entonces, Matthai además de lo anterior contempla la evolución moderna de la idea en Descartes, en Leibniz, en Kant y los Postkantianos.
Es precisamente de los dos último de donde se alimenta fuertemente su pensamiento y puede decirse que de Kant toma la idea trascendental. Se refiere a la idea de que el mundo se explica desde el interior, de la conciencia. Aquí es ella la que determina al mundo. La idea no se extrae de la experiencia (realismo metafísico) tampoco son innatas (racionalismo metafísico) sino que son principio orientados del saber y de la vida del hombre. Se trata de un principio de invención, de acumulación de sentimientos regulados por la idea. Su interpretación designa que se parte de los hechos hacia el ser de la conciencia, el cual determina los fenómenos y busca las leyes de ella. No obstante, Matthai complementa a la idea kantiana con la metafísica de Fichte, Schellin y Hegel. Toma de ellos la idea en la noción indeterminada, absoluta, es decir, no se encuentra en lo exterior, ni en lo innato, no solo subyace en la conciencia de forma regulada sino que es creadora. Lo absoluto para Kant era incognoscible, pero para Hegel y compañía resulta ser una conciencia activa, creadora que deviene en el tiempo. “El absoluto se manifiestan en infinitas formas externas (potencias). Los fenómenos empíricos son las imágenes de estas formas. Lo absoluto mismo es algo indiferenciado” (Larroyo, 2004:27). Sin embargo, Matthai se diferencia de estos al considerar al desenvolvimiento de lo absoluto en el tiempo como condición necesaria para la constitución del individuo. Para Kant como para Matthai la conciencia es un principio inventivo vinculado a la realidad pero la discrepancia es que para el primero se trata de la función general, algo a si como una ley, al contrario del segundo, que condiciona tal principio al individuo único capaz de pensar, contemplar, representar y crear el mundo. Con Hegel se trata para Matthai de una pura inversión de su sistema. El devenir absoluto de la conciencia, el cual se desarrolla, progresa de lo antiguo a lo presente, ya no es para Matthai un estadio del potencial histórico sino un perfeccionamiento individual, que se manifiesta al recuperar nociones antiguas, al vencer lo tradicional común, la técnica y un acercamiento al destino de la mujer y del individuo, pues son la lucha primordial.

1.La fenomenología metafísica
“La fenomenología metafísica de Matthai es un plurisolipsismo” (Yépez, 2004: 109)
El solipsismo sostiene la creencia que el yo es lo único que existe. El plurisolipsismo siguiere que existen infinitos yo, mundos. Cada uno es un yo, entonces, cada uno es un mundo. La implicación de esta creencia la contiene la siguiente cita, el cual la pedimos prestada de las anotaciones que el maestro Yépez realizó durante los cursos y clases de él: “El mundo es mí representación y mí espejo”. El mundo es mí reflejo implica una constante superación de sí, por lo menos para mantenerse ante la incertidumbre de la gran rivalidad con la técnica, ya que es esta la que intenta hacerle olvidar al individuo que es parte de su interno movimiento y desenvolvimiento mental. La fuerza del individuo crece cuando logra destruir, derrumbar, socavar aquellas nociones que lo atan a una determinada forma de vivir y pensar; cobra fuerza cuando se hacer cargo de su mundo, cuando toma lo exterior y lo vuelve suyo para hacerlo salir de nuevo, cuando vuelve al concepto para resaltar un sentido y a partir de ello reinterpretar, construir, crear las virtudes del hombre sin carga, independiente, libre.
En el mismo sentido, sí en Hegel la fenomenología se manifiestan los grados de la experiencia del espíritu absoluto, entonces, para Matthai ese desarrollo de la conciencia se expresa como un fenomenología metafísica que contempla las formas en que el individuo se muestra en la realidad…realidad que es expresión de sí.

Referencias:

1.Horst Matthai Quelle, 2002, textos filosóficos (1989-1999), México :UABC
2.Heriberto Yépez, 2006, Textos heteróclitos, México:
3.Larroyo en Hegel, 2004, Enciclopedia de las ciencias filosóficas, México:Purrúa

Fuente: Revista Espiral (no. 28)



Foto: René Castillo, Alfredo González Reynoso, Luis Valencia, Norman Cárdenas, Nancy Bonilla, Mtro. Víctor Soto Ferrel y Aisha Matthai.

 

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